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Buzos o el reciclado artesanal

De las cuatro mil toneladas de basura que se vierten en Duquesa, sólo se recupera un 3%.
La recolección y disposición final de los desechos sólidos en el país se encuentra en una situación crítica, de acuerdo con un acuerdo firmado entre la Mancomunidad del Gran Santo Domingo y el BID. Los llamados buzos, que no son más que personas que buscan basura de la que se puede obtener beneficios, cumplen una labor. Por Omar Santana

Miguel Reyes (a) El Martillo es un «buzo». Sale diariamente a escudriñar entre los desperdicios de Villa Consuelo en busca de objetos que se pueden revalorar. Para la inmensa mayoría de los dominicanos «El Martillo» es un problema.

Pese al estigma, es posible que el buzo esté mejor concienciado en cuanto a reciclaje, reutilización y el valor de la basura que la mayoría de las personas a las que perturba con el desastre que deja al buscar entre los desperdicios de otros. «En materia de recolección de basura, el buzo es mejor ciudadano que la mayoría de los capitaleños», expuso en una ocasión el director de Aseo Urbano del Ayuntamiento del Distrito Nacional (ADN), José Miguel Martínez Guridy.

Como El Martillo, según datos suministrados por el ADN, en el Distrito Nacional unas 742 personas subsisten de escarbar por basura. Mientras que en Duquesa, de acuerdo a un estudio elaborado en 2007 por el Ministerio de Medio Ambiente y el PNUD, la cantidad estimada de buzos en el vertedero es de unos 400.

El secretario general del ADN, Domingo Contreras, cree que de las 4,000 toneladas de desperdicios que se depositan en Duquesa entre el 25% y el 30% puede ser recuperable en alguna forma; sin embargo, expone, «actualmente ese potencial se queda en un 3%, principalmente realizado por los buzos».

La calle Baltazar Álvarez, en Villa Consuelo, es infaustamente célebre por la gran cantidad de desperdicios que ocupan las aceras y calles, pero lo cierto es que una buena cantidad de los buzos capitaleños termina su ciclo en esa vía.

«Cientos de miles de pesos se mueven aquí por los buzos», asegura El Martillo, mientras destruye a golpes una pieza de cobre, que junto a unas piezas de aluminio, le darían unos RD$160, para pasar la mañana. Cuenta que cada cierto tiempo se gana «el premio mayor» al encontrar una nevera o estufa entre los desperdicios. «De ahí se ganan por lo menos mil pesos, dependiendo cómo esté la cosa».

«A la cosa», se refiere la cotización de los metales, principalmente, aluminio, cobre, bronce hierro, entre otros metales, inclusive plata y oro, que en ocasiones se encuentran en la basura por algún descuido. En Villa Consuelo se comercializa también plásticos y botellas de vidrio. Mientas que los cartones, papel y fundas plásticas se compran y venden mucho menos.

Samuel Espinosa es un joven soldador que por ausencia de trabajo está buceando. Dice que su recorrido diario en busca de basura con valor, se inicia y concluye en Villa Consuelo, luego de arrastrar una carreta hasta el Kilómetro 9 de la Autopista Duarte y retornar.

En Duquesa, Alberto Miliano se sabe «bañar» entre los desperdicios del vertedero sin ningún inconveniente en busca de cosas que pudieran tener valor. Aunque los metales y plásticos es lo común, asegura que de allí puede sacar zapatos, maletas, y prendas de vestir que luego de lavarlos vende sin mayores inconvenientes.

«Una mina de dinero»

Etanislao Reyes Martínez es el encargado de uno de las decenas de puntos de compra y venta de plásticos, metales, y botellas de vidrio apostados en la carretera de Los Casabes, que se interpone entre el vertedero de Duquesa y la avenida Jacobo Majluta. En su puesto compra los sacos de botellas de cerveza por unos RD$25 y dice que las vende a RD$45, sin tener que mover un dedo. «Aquí las traen para venderla y aquí mismo las grandes empresas vienen y las compran», sostiene con mucha propiedad. En Villa Consuelo la cotización es de un peso por botella de vidrio y la venta ronda los 1.50 pesos.

Lo mismo con los plásticos. En el entorno de Duquesa, la libra alcanza los tres pesos para la compra, y la venta es dos veces el precio. Mientras que en Villa Consuelo, el plástico, que se comercializa en variadas formas, el que tiene capacidad para un galón de líquido, se compra a dos pesos y se vende por cuatro. Los datos en Villa Consuelo fueron suministrados por Romelio Ramírez, quien es un intermediario.

Por la diferencia de precios entre la compra y la venta, Reyes Martínez asegura que «Duquesa es una mina de dinero. Los vertederos todos, llevan movimiento a los lugares donde están», sentencia, y da fe de que cada 15 días vende unos RD$200 mil en materiales.

Propuesta

Las fundaciones de recolección de basura Fundmapu, Fundsazurza, de Escoba y de Fucosaguscigua27, recolectoras de desperdicios de la zona norte del Distrito Nacional crearon la Asociación de Fundaciones de Saneamiento Ambiental por el Reciclaje, para dirigir mancomunadamente un programa de reciclaje para los sectores de la parte alta de la ciudad. Este tiene el objetivo de reducir la cantidad de desechos sólidos que va a parar a los ríos y a las alcantarillas. El proyecto pretende organizar a esos buzos, de manera que coticen en el sistema de seguridad social y tengan acceso a una cooperativa. «Como están actualmente los buzos, no saldrían jamás de la línea de pobreza, pese a que realizan una labor ecológica para el Gran Santo Domingo y el país», asegura el secretario general del ADN, Domingo Contreras.

Más de mil toneladas de desperdicios diarios que van a Duquesa tienen el potencial para reutilizarse.

De Diario Libre

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